19 de junio de 2010

Cuando ‘The Times’ no era amarillo

SI HA EXISTIDO un actor que haya encarnado a la perfección al auténtico gentleman, fue David Niven. Podría haber estado derrumbándose el mundo a su alrededor y lo que más le hubiera preocupado habría sido la raya de sus pantalones. Lo recuerdo, entre otras muchas películas, en La vuelta al mundo en 80 días, en la que su contrapunto fue un Cantinflas de trazo poco afortunado, lejos de su entorno habitual. La formidable historia empieza cuando el protagonista, Phileas Fogg, llega a su club londinense. “Allí –escribe Julio Verne– un criado le entregó The Times con las hojas sin cortar y él se dedicó a desplegarlo con una seguridad tal que denotaba la más extremada práctica en esta difícil operación”.


Cuento eso porque hace unos días, alertado por este diario [El Periódico Extremadura] eché un vistazo a la primera plana del otrora prestigioso rotativo londinense y pude comprobar que la mayor parte de ella la ocupaban tres enormes fotografías, tres, del portero de la selección española de fútbol, acompañado por una joven con micrófono en mano que, por lo visto, además de periodista, es novia del jugador. “¿Cómo fue que lo encajaste?”, ponía el diario en labios de la señorita. La fracesita se las trae en inglés, según dicen. A los españoles, que tanto sufrimos del amarillismo de ciertos medios de comunicación, nos cabe cierto consuelo, pues. Hasta en el Times cuecen habas.

Estoy seguro de que si el personaje interpretado por David Niven se hubiera encontrado en su periódico con semejante portada, tras arrojarlo a la papelera habría enviado una carta al director protestando por su falta de seriedad y prometiendo no volver a leerlo. Se hubiera ahorrado así, al día siguiente, otro motivo de desazón: un artículo de José María Aznar, apoyando en su “lucha contra el extremismo” al Estado de Israel, cuya caída, según afirmaba el combativo ex presidente, supondría la caída de todo Occidente. La flema de los caballeros británicos es proverbial, pero hasta mister Fogg, tan comedido él, habría tenido que votar a Bríos.