25 de marzo de 2015

Podemos debiera despejar una duda

UNA vez celebradas las elecciones del pasado domingo en Andalucía se puede asegurar que, en general, las estimaciones de voto publicadas previamente se aproximaron bastante a los resultados finales (El gráfico adjunto corresponde a los porcentajes de votos que anunciaron Metroscopia y el CIS, junto a los resultados definitivos). No sería descabellado pensar, pues, que las estimaciones ofrecidas por las encuestas sobre las elecciones del mes de mayo en Extremadura se aproximen también a los resultados finales. De ser así, el PP obtendría mayoría, pero insuficiente para gobernar, mientras que el PSOE (segundo en número de diputados) y Podemos (tercero) sumarían más votos en conjunto que el Partido Popular. La presencia de IU en la Asamblea no estaría asegurada y, de producirse, no parece que tuviera opción de contribuir, por activa o pasiva, a la investidura como presidente de Monago. Se concluiría de todo ello que, o bien se llega a un pacto entre PSOE y Podemos, en cualquiera de las formas que quepa imaginar o, descartando cualquier tipo de acuerdo y entregando la Junta al PP, la voluntad de la mayoría de los extremeños sería nuevamente ignorada.

  


Dado que Podemos, hasta ahora, no ha gobernado en lugar alguno, no habría antecedentes históricos que barajar por el PSOE (aunque sí mucha literatura, sin duda), a la hora de propiciar o rechazar un pacto con ellos. Del otro lado, los motivos que hasta ahora maneja Podemos para negarse a un acuerdo con el PSOE extremeño, acuerdo cuya materialización admitiría diversas formas, son conocidos y en buena medida están justificados por los abusos producidos durante el largo mandato de Ibarra, que en algunos momentos adoptó modos más propios de un caudillo que de un político democráticamente elegido. Podemos, sin embargo, debiera hacerse un par de consideraciones: la primera, que Vara no es Ibarra. Es posible que algunas malas prácticas habituales en los viejos tiempos no se evitaran en el único mandato de Vara, pero confundir a este con su predecesor me parece un grave error. La segunda consideración, indispensable desde mi punto de vista, sería que resulta injusto y contrario a la realidad incluir en la vilipendiada "casta" a toda la militancia socialista.

Es cierto, sí, que en el PSOE de Extremadura abundaron los arribistas, los aprovechados, los que renegaron de sus ideas en aras de apoltronarse en mullidos sillones para no hacer nada y vivir como sultanes, los que con tal de seguir en el poder viistieron hábitos de la derecha más rancia... Pero hay otro PSOE, el de gente trabajadora, honrada, que dedica buena parte de su tiempo a intentar mejorar las condiciones de la sociedad en que vive: candidatas a alcaldesas en pequeñas localidades, candidatos a diputados en la Asamblea de Extremadura que han dedicado la mayor parte de su vida al estudio y a la enseñanza pública... Tienen de "casta" lo que yo de torero.

Lo óptimo suele ser enemigo de lo bueno, y la alternativa a lo malo a veces se limita a lo menos malo. Podemos, previsiblemente tercer partido en número de votos tras las elecciones de mayo, debiera aclarar cuanto antes su posición si su representación en la Asamblea ratificara lo anunciado por las encuestas. Los ciudadanos tenemos derecho a saberlo antes de elegir la papeleta de voto.

19 de marzo de 2015

El 81,77 % de Monago

DOS PERIÓDICOS extremeños, el Hoy y el Extremadura, informan sobre un pleno de la Asamblea convocado por el inefable Monago a mayor gloria propia... Leídos el titular del segundo diario, así como el desarrollo de la "noticia”, me quedo sin saber qué demonios significa eso de un "acuerdo para la Deuda Histórica" –en todo  caso yo diría “sobre”, pero eso es harina de otro costal—, porque ni se ha fijado fecha para la firma del mismo ni se sabe cuándo, de ser finalmente suscrito, se haría la transferencia de los correspondientes fondos, ni por parte de qué Gobierno. A  pocos meses de unas elecciones de resultados impredecibles no parece asunto baladí.



La crónica de la sesión, llamémosla parlamentaria, hace pensar al lector que en ella ha habido momentos hilarantes, como cuando el pertinaz viajero afirmara, sin síntoma alguno de ebriedad, no solo que su gobierno ha cumplido el 81,77% del programa electoral del PP (ni una centésima más ni una centésima menos), sino que también ha cumplido el 70% del del PSOE y el 47% de IU.

Os aseguro que no tengo el menor propósito de ofender a este señor, pero cada día creo más profundamente que el hombre necesita la ayuda de un buen profesional... argentino, por ejemplo.

12 de marzo de 2015

Como no podía ser de otra manera

UN BUEN DÍA a alguien se le ocurre una frase que incluso puede resultar ingeniosa y dice, por ejemplo, que le toca mover ficha a fulanito, aunque el tal fulanito no esté jugando a las damas ni al dominó, sino en cualquier situación —normalmente relacionada con la política— en la que haya de tomar una decisión. Me parece que el primero que utilizó lo de las fichas fue nuestro amado expresidente del Gobierno, don José María Aznar, y aunque últimamente ha ido perdiendo vigor —la frase, no el esposo de doña Ana, Dios nos libre— todavía es utilizada de vez en cuando por algún diputado de provincias necesitado de reciclaje.

De la misma familia venida a menos que la anterior es eso de hacer los deberes. No se trata de que los niños escriban las redacciones o echen las cuentas de sus tareas escolares —si es que cosa tan anticuada aún existe—, sino de que alguien, preferentemente un político del mismo nivel, Maribel, del que mencionaba antes, haya cumplido con sus obligaciones profesionales. "Su intervención ha sido patética, señoría, debiera usted haber hecho los deberes antes de subir a esta tribuna". (Cosa distinta  es la referente al débito conyugal, pero eso lo dejaremos para mejor ocasión).

Pues bien, si en esta colección de fracesillas huecas que un día fueron quizás originales y hoy  se repiten como si de la canción que canta un loro cada mañana se tratara, hay una que me repatee especialmente, es la de como no podía ser de otra manera. Y me repatea porque suele utilizarse cuando precisamente podría haber sido de otra manera. De modo que el periodista o tertuliano de turno dirá que el Gobierno subió los impuestos, como no podría ser de otra manera, que doña Letizia fue recibida con grandes muestras de cariño, como no podía ser de otra manera, o que Monago tuvo que viajar a Canarias, como no podía ser de otra manera.

Y ya que estamos con estas cosas, amigos, preparaos para oír alrededor de un millón de veces en las próximas semanas, eso tan bonito de si la horquilla por aquí o la horquilla  por allá. ¡Qué preciosidad, qué originalidad! Tened la seguridad de que quien os lo diga lo hará a pie de urna... como no podría ser de otra manera.

8 de marzo de 2015

El ayuntamiento de Cáceres será del PP

LEO EL AVANCE de una encuesta en el periódico Hoy según la cual el Partido Popular obtendría en Cáceres en las próximas elecciones municipales más del 50 % de los votos y, aunque las encuestas merezcan el crédito que merecen y ninguno más, me parece perfectamente factible lo que esta señala. Por varias razones, de las que enumero algunas a continuación.

La primera, y quizás la más importante, es que, nos guste o no, Cáceres es una ciudad profundamente conservadora, anclada en el pasado incluso, en la que la mayor parte de la actividad económica se desarrolla en el sector terciario. Pero no solo eso, sino que Cáceres es la segunda ciudad de España, tras Badajoz, en porcentaje de funcionarios sobre el total de la población trabajadora: más del 25 %. Aunque sus condiciones laborales hayan empeorado en los últimos años, la crisis no les ha afectado como a otros trabajadores y tiene sentido pensar que no quieran poner en riesgo su estatus, por hipotéticamente que fuera, con cambios cuyas consecuencias ignoran. Ya se sabe: lo malo conocido y lo bueno por conocer...


Es cierto que si uno oye hablar a la actual alcaldesa o lee lo que escribe en un periódico con desprecio de las más elementales normas sintácticas el alcalde precedente a ella, de su mismo partido, por duro que sea reconocerlo y grande el riesgo que se corra de parecer elitista al decirlo, se concluye que ambos representan fielmente al cacereño medio, a ese que aún tiene entre las fechas más señaladas del calendario la del día en que una imagen religiosa es bajada desde "la montaña" a la catedral, donde durante varios días recibe muestras a millares, más que de sentimientos religiosos genuinos, de comportamientos que, sin la menor intención ofensiva, sino simplemente descriptiva, solo pueden calificarse de supersticiosos.

Los dirigentes del Partido Popular conocen bien cuán acendrados se hallan estos hábitos entre los cacereños y son los primeros en potenciarlos. Es cierto que autoridades locales y regionales pertenecientes al partido socialista también se apuntaron en años precedentes a ese carro, pero claro, se notaba mucho el paripé: a la hora de la verdad el elector devoto de Frascuelo y de María prefiere el original a la copia, y, puestos a practicar una política conservadora tradicional, nadie mejor que los señores y señoras del PP. Lo llevan en los genes.

Hay otras razones más coyunturales que también contribuyen dar por bueno lo vaticinado por la encuesta de Hoy. Obviando —lo que ya es obviar— la práctica inexistencia de una oposición que se dejara oír en el ayuntamiento cacereño en estos últimos años, el procedimiento de elección de candidatos a alcaldías mediante las llamadas primarias en el PSOE ha estado nefastamente organizado, de manera que, como ha ocurrido en esta ciudad, ha resultado elegido como candidato quien ni siquiera contaba con mayoría en su propio partido. Con todo mi respeto personal para el cabeza de lista del PSOE a las municipales de Cáceres hay que reconocer que apenas es conocido entre la población y que sus méritos no son especialmente destacables. Lo cual, por cierto, es más lamentable si se tiene en cuenta que los dos candidatos que resultaron excluidos tenían una gran solidez, siendo las intrigas en el seno de su organización las que los dejaron fuera de juego. Muchos amigos del PSOE cacereño aún se llevan las manos a la cabeza cuando les preguntas cómo fue posible tal desaguisado.

Y, finalmente, otra de las causas de la más que probable victoria de la actual señora alcaldesa (que además es senadora, lo que en un país en el que la lógica tuviera cabida  resultaría legalmente incompatible), es el que los partidos emergentes aún no están suficientemente implantados en nuestra ciudad. Ciutadans puede recoger una parte del voto de derechas cacereño, no tan apergaminado como el que se dirige al PP, pero en cuantía que no creo que permita a dicho partido alcanzar más de uno o dos concejales. En cuanto a los partidos de izquierda, una vez que la paradójicamente llamada Izquierda Unida no se presentará a las elecciones municipales como tal partido, especialmente ofendido su electorado más urbano tras el apoyo dado a Monago en la Asamblea, las esperanzas que en otros lugares del país despierta Podemos aquí están por hacerse notar. La sopa de siglas en que los grupos afines a este nuevo partido se empecinan cada día más en hundirse despista incluso al elector mejor informado y, a pocas fechas de las elecciones, el común de los mortales, entre los que como es lógico me incluyo, necesitaría de un manual de instrucciones para saber qué papeleta habría de coger el próximo 24 de mayo.

Así de cruda es la realidad.