16 de mayo de 2015

Lo llaman cultura popular

SIENDO yo un niño de ocho o nueve años, los padres de unos amigos me llevaron a una corrida de toros, o lo que fuera aquello, durante las fiestas patronales de Montánchez, pueblo cacereño situado en la sierra del mismo nombre y que, precisamente por ello, produce unos excelentes embutidos, además de un excepcional jamón ibérico, que compite sin complejos con otros acaso más afamados. Aunque las guías turísticas mencionan su castillo como monumento más destacado, a mi juicio tiene más interés su cementerio, repleto de capillas y mausoleos, magníficamente glosado en su día por Luis Carandell, y que, en los últimos años ha visto groseramente modificada su fisonomía con una ampliación carente del menor gusto artístico. En él, por cierto, en una lápida apenas legible por el paso de los años, pude descifrar en una tarde ya lejana unas palabras cuyo recuerdo aún me emociona: "Tenía nueve años y era un ángel", habían escrito unos desconsolados padres.

Pero, en fin, volviendo a lo de la corrida, que se celebraba en la plaza mayor del pueblo, repleta de público y de algunos de cuyos balcones colgaban sillones de mimbre por cuya ocupación se pagaba una fortuna, sucedió que, tras intentar matar inútilmente a uno de los toros durante largo tiempo, primero conforme a las reglas de la tauromaquia y, después como Dios les dio a entender, los matarifes que decían ser toreros se dieron por vencidos. ¿Cómo poner fin a un espectáculo cuya crueldad resultaba insoportable hasta para los más aficionados a un "arte" cuya esencia consiste en torturar a un noble animal? La voz del pregonero del pueblo, desde el balcón del ayuntamiento, disipó las dudas: una pareja de la Guardia Civil haría uso de sus armas reglamentarias para rematar al pobre toro. Y así fue. Tras ordenar a los espectadores que se protegieran en el interior de las casas o tras las barreras, una descarga de fusilería puso final a lo que algunos consideran singular muestra de cultura popular.




Ha pasado más de medio siglo desde entonces y en la actualidad ya no se cometen semejantes atrocidades, ¡cómo podría alguien siquiera insinuarlo! ... ¿O sí? Lo que hoy ocurre es lo que, en aras de la máxima objetividad, me limito a reproducir literalmente del diario Hoy de fecha 15 de mayo, para que sea el lector quien juzgue:

"Un toro de la ganadería de Pablo Mayoral ha causado el pánico este viernes en Talavera de la Reina y ha podido originar una tragedia al escaparse cuando estaba siendo desencajonado en la plaza de toros de esta ciudad. El animal, en su desbocada huída, ha embestido y corneado a once personas a las que ha causado heridas de diversa consideración, y ha acabado siendo atropellado por un coche de la Policía Local en el Puente del Príncipe de esta localidad".

"Atropellado".



2 de mayo de 2015

Comentario de urgencia a una encuesta


EL DIARIO El PAÍS publica hoy, 2 de mayo, una encuesta sobre intención de voto en la comunidad de Madrid. Los resultados que el instituto Metroscopia ofrece son los reflejados en este gráfico.


Para dar el valor que tiene a esa encuesta, pero no más, me he permitido hacer una minúscula variación en el porcentaje de votos asignado a cada uno de los partidos, de forma que los nuevos valores se hallen en los intervalos admitidos por el margen de error y el nivel de confianzade la encuesta. Los resultados correspondientes son estos otros. El pacto entre el PP y Ciudadanos, cada vez más dado por seguro, no proporcionaría la mayoría absoluta a los partidos de la derecha madrileña.


 

26 de abril de 2015

Encuestas preelectorales en Extremadura

PUBLICA hoy El País una encuesta de Metroscopia según la cual los resultados que se hubieran producido de haber tenido lugar en este mismo día las elecciones autonómicas en Extremadura habrían sido los siguientes:

No pongo en duda el rigor centífico de ese estudio, pero convendría tener en cuenta, inicialmente, dos aspectos del mismo: el primero, que para los datos de cada una de las dos provincias el intervalo de error tiene una longitud del 9 %; eso, en el caso de IU, cuya presencia en la Asamblea exige un mínimo del 5 % del voto en cada provincia, supone que su desaparición del parlamento sea una posibilidad no descartada por el estudio. ¿A quiénes irían a parar en tal caso los tres escaños que se le atribuyen? Previsiblemente uno a cada uno de los tres primeros partidos: la suma PP + Ciudadanos daría mayoría absoluta. El segundo aspecto a considerar, este ya menos objetivo, es que resulta sorprendente (a mí, al menos) que el único partido que no perdería apoyo respecto de las pasadas elecciones sería precisamente IU. ¿Ningún exvotante de IU daría su voto a Podemos tras el apoyo del partido de Escobar a Monago en la legislatura  que ahora expira? La respuesta, puedo asegurarlo, es negativa. 

Desde otro punto de vista, el de la confianza que merecen los estudios de este tipo, no voy a comparar el hoy publicado con los publicados recientemente por otros medios, cuyas conclusiones son netamente diferentes a las  del de hoy. Voy a fijarme en el que publicó Metroscopia sobre las elecciones andaluzas.



Los resultados electorales fueron estos:


Destaco que  el PP, pese a su estrepitoso fracaso, superó netamente los resultados que se le vaticinaban. El lector sacará (o no) las conclusiones que estime conveniente.
   

17 de abril de 2015

Hacienda somos todos... menos él.

NO SOY de los que dejan la declaración de la renta para el último día del plazo; incluso me atrevería a decir que en ese y otros quehaceres me guío, quizás en exceso, por el principio un tanto demodé de no dejar para mañana lo que pueda hacer hoy. Siempre he sido así y, a estas alturas de la temporada, no es cuestión  de mudar de criterios.

De modo que ayer, poco después de levantarme, me dispuse a descargar de la web de Hacienda el programa PADRE para cumplimentar mi declaración; o un primer borrador de ella al menos. Aunque me esté mal decirlo, no soy de los recién llegados al mundo de la informática, y quienes me conocen saben que tuve mi primer ordenador, si se puede dar tal nombre al aparatito que me trajeron de Londres y con el que me pasé las horas muertas haciendo programillas en BASIC, en el ya lejano año de 1981. No es de extrañar, pues, que prácticamente desde que se crearon los certificados digitales (la firma electrónica) utilice el mío con frecuencia. Ayer fue una de esas ocasiones.


Lo primero que intenté fue descargar mis datos fiscales del ejercicio de 2014. Para mi sorpresa, cada vez que hacía un clic con el ratón me aparecía en la pantalla un aparatoso aviso advirtiéndome de que el servidor al que pretendía acceder, el de la Agencia Tributaria, constituía un potencial peligro para mi ordenador, por lo que me aconsejaban interrumpir la conexión, ateniéndome, en caso de no hacerlo, a terribles consecuencias. El mensajito acongojaba un tanto, ya digo, pero, armándome  de valor, ignoré todas esas advertencias y tras un rato de desigual combate con el teclado, dejé la declaración casi vista para sentencia.

Cuando puse las noticias más tarde, entendí la razón de tanta fanfarria y tanta alarma. Un organismo público, la Agencia Tributaria, que ha sido dirigido por señores como al que ayer detuvieron para evitar que efectuase alzamiento de bienes y destruyera pruebas de evasión y blanqueo de capitales no es precisamente un lugar al que pueda acudirse sin la debida protección, sea a cuerpo serrano, sea digitalmente. Es todo un detalle que te lo adviertan.

Los españolitos somos únicos en el mundo, amigos. Si un día tuvimos por jefe de los guardias a un ladrón, ¿por qué no tener como recaudador de impuestos a quien todos los indicios señalan como  defraudador fiscal de alto copete?

Por cierto: ¿recordáis la endeblez de las razones que adujo el personaje al que me estoy refiriendo para abandonar prematuramente la presidencia del FMI? Sí, el Fondo Monetario Internacional, uno de los organismos integrantes de la famosa Troika, que tanto se ha preocupado últimamente por el bienestar de la gente sencilla y trabajadora que vivió por encima de sus posibilidades… Las piezas van encajando.