13 de julio de 2014

El caso Checa y la ética periodística

EN EL LAMENTABLE asunto del consejero de Hacienda, Clemente Checa, hay un hecho constatado: que mientras ocupaba su plaza en el Consejo Consultivo de Extremadura realizó informes para distintos organismos, tanto públicos como privados, cobrando las correspondientes minutas. Puede ser opinable si al hacerlo infringió las normas sobre incompatibilidades de los miembros de dicho Consejo.

Que un medio informativo proporcione esa información a la ciudadanía me parece perfectamente legítimo, con independencia de cuál haya sido la fuente de la misma.

Ahora bien: atribuir sin prueba alguna el origen de la noticia a una persona, en concreto al expresidente de la Junta de Extremadura, Fernández Vara, como hace hoy un periódico regional cuyo tendenciosidad en los últimos meses está siendo clamorosa, enmarcando lo sucedido en una especie de guerra sin cuartel entre mafias, constituye una demostración palpable de que la ética periodística dejó de existir para algunos hace tiempo.  


  

11 de julio de 2014

El cutre asunto del consejero de Hacienda

EL NIVEL del debate político en Extremadura es verdaderamente lamentable. No descubro el Mediterráneo al decirlo. En estos días, sin embargo, con motivo del asunto del consejero de Hacienda, que incurrió supuestamente en incompatibilidad al elaborar informes jurídicos que no debía haber elaborado, dado el cargo que desempeñaba, y por los que pasó las correspondientes facturas, al adjetivo lamentable habría que añadir otro: cutre. Cutre, sí. Cu-tre.

Léase esta nota. Ha sido publicada en la web oficial de la Junta de Extremadura. En principio está redactada de forma impersonal, con una prosa que intenta ser meramente administrativa. En ella se habla en tercera persona del consejero Checa y se anuncia que este señor va a denunciar al expresidente Fernández Vara porque "al no corroborar los documentos, tal y como emplazó Checa en el día de ayer, Vara miente". Debe de tratarse de una nueva forma de mentir: no "corroborar" unos documentos. Claro que ¡cómo voy a corregir yo, un modesto profesor de matemáticas jubilado, a todo un señor catedrático de Derecho mercantil en la Universidad de Extremadura!

La nota sigue hablando de los trabajos realizados por don Clemente Checa González, del cual se afirma que "cumple en exclusiva los requisitos", etc, etc, etc.



Pero ¡alto ahí, amigos! Veamos el final de la nota: "Todos y cada uno de los informes que he realizado eran compatibles con mi posición como consejero del Consejo Consultivo, no porque lo diga Clemente Checa sino porque lo dice la Junta de Extremadura entonces gobernada por el Partido Socialista". El anónimo redactor que al principio se refería al señor Checa en tercera persona resulta ser él mismo. ¡Acabáramos!

Perdonen ustedes la grosería, pero, como diría un castizo, esto es "p'a mear y no echar gota".

(Como supongo que el escrito al que me  refiero no permanecerá mucho tiempo en la web de la Junta lo reproduzco íntegramente a continuación) .

Clemente Checa denunciará a Guillermo Fernández Vara y Ángel Franco

El consejero de Hacienda y Administración Pública, Clemente Checa, va a denunciar al ex presidente Guillermo Fernández Vara y a su consejero de Administración Pública y Hacienda, Ángel Franco, al no ratificar la validez del documento firmado por la Junta de Extremadura en 2009 en el que certificaban la compatibilidad de los informes realizados por Checa y su puesto como miembro del Consejo Consultivo y por tanto, incurriendo en un delito contra su honor. Al no corroborar los documentos, tal y como emplazó Checa en el día de ayer, Vara miente y tanto él como Franco pretenden causar un grave perjuicio a la reputación y al honor del consejero por lo que Checa se ve obligado a denunciarles.

No sólo la Ley de incompatibilidades de los altos cargos de la Junta de Extremadura vigente entonces (Ley 5/1985 de 3 de junio) establecía casos de excepcionalidad sino que el documento firmado por la Junta de Extremadura gobernada por el partido socialista certifica que los trabajos realizados por Clemente Checa se ajustan a esas excepcionalidades. Del mismo modo, el artículo 8.3 de dicha Ley indica que determinar la situación de incompatibilidades de los altos cargos es competencia última del propio Consejo de Gobierno, a propuesta del Consejero de la Presidencia y Trabajo, en su caso Ángel Franco como consejero de Administración Pública y Hacienda, que fue la consejería equivalente, y Vara como presidente del Consejo de Gobierno.

Tal y como indica el expediente firmado por la Consejería de Administración Pública y Hacienda: “en cumplimiento de lo dispuesto en los Artículos 10, 19.1 a, 95.1 y 122.3 de la Ley 30/2007 de 30 de octubre de contratos del Sector Público, se eleva la presente propuesta de aprobación del gasto del servicio indicado y de adjudicación a favor de don Clemente Checa González, del cual se puede afirmar que cumple en exclusiva los requisitos expuestos en la propuesta y recogiéndose dichos trabajos en las excepciones previstas en el artículo 3.1c de la Ley 5/1985 de 3 de junio de incompatibilidades de miembros del Consejo de Gobierno y altos cargos de la Administración de la Comunidad Autónoma de Extremadura, puesto que no son consecuencia de una relación de empleo o de prestación de servicios ni suponen un menoscabo del estricto cumplimiento de sus deberes”.

Todos y cada uno de los informes que he realizado eran compatibles con mi posición como consejero del Consejo Consultivo, no porque lo diga Clemente Checa sino porque lo dice la Junta de Extremadura entonces gobernada por el Partido Socialista, tal y como certifican los documentos firmados.


  

10 de julio de 2014

Garganta profunda extremeña

GARGANTA PROFUNDA, la famosa película porno americana de los años 70, de enorme éxito y repercusión internacional, causó estragos en la reaccionaria sociedad estadounidense del presidente Nixon. Leo en la Wikipedia que "tras múltiples intentos fallidos para prohibir la cinta y de procesar al director y a los productores finalmente los sectores más integristas lograron que se condenara al actor principal, Harry Reems, a cinco años de cárcel".


Fue precisamente ese nombre, Garganta Profunda, el que adoptó el informante, entonces anónimo (hace poco se supo que se trataba de W. Mark Felt, exdirector adjunto del FBI), que proporcionó a los reporteros de The Washington Post Carl Bernstein y Bob Woodward las pistas que les permitieron evidenciar las prácticas mafiosas con que Nixon procuraba ser reelegido presidente. Una especie de House of Cards, vamos, pero en blanco y negro. Muy negro. También se hizo, por cierto, una  extraordinaria película sobre ese asunto: All the President's Men  (Todos los hombres del presidente).



Dar un salto de los Estados Unidos de hace 40 años a la Extremadura de hoy es muy arriesgado, pero en estos días en que salen a la luz por estas tierras ciertas irregularidades financieras por parte de conocidos políticos  regionales, comportamientos de dudoso respeto a la legalidad por parte de quienes más obligados debieran estar a respetarla, y vaya usted a saber qué más próximamente, me pregunto quién será la garganta profunda extremeña, de dónde procederá, qué hará en sus ratos libres, quién, finalmente, la estará alimentando (en el sentido más inocente del término, por supuesto).


Tengo mis sospechas, claro, pero en el mundo de la mafia nunca puede estar uno seguro de quién será quien pegue el último tiro. Se admiten apuestas.

7 de junio de 2014

Un cura modesto

ME ENTERO hoy del reciente fallecimiento de don José Reveriego, un cura que, antes que párroco en la iglesia de un popular barrio cacereño, el de san Blas, fue profesor de religión —asignatura entonces obligatoria incluso en la universidad— en el colegio en que cursé las enseñanzas entonces llamadas medias. Siempre lo tuve por persona honrada, cuyo gesto adusto era más probablemente fruto de su extremada timidez (que le hacía sonrojarse con facilidad pasmosa) que de una personalidad engreída. Fue un cura que a diferencia de muchos otros de su época confraternizaba poco con los poderosos.



En cierta ocasión, en una clase de sexto de bachillerato, mi compañero de pupitre no se anduvo por las ramas y, sin previo aviso, espetó al pobre don José (que rondaría entonces los 40) qué era eso de la circuncisión del niño Jesús. El pobre don José, con la cara convertida en un tomate, solo acertó a improvisar algo sobre una extraña costumbre que, según nos dijo, tenían los judíos, consistente en arrancar un poquito de piel de la cabeza de los niños.

Él sabía que sabíamos, pero así eran aquellos tiempos: tiempos de secretos y mentiras.

En una clase de Preu, un año más tarde, la cuestión fue más peliaguda. Los pocos chavales que formábamos el grupo solíamos observar todas las tardes, antes de empezar las clases, la llegada al colegio, acompañando a quien suponíamos su hijo, de una esplendorosa señora que ocasionaba entre los algo salvajes cachorros alí presentes algunas reacciones que no seré yo quien detalle. Y en una  de esas estábamos cuando llegó el cura.

El mismo compañero que ya un año antes había mostrado tanto interés por aquella rara costumbre judía, en esta ocasión eligió bala de mayor calibre: «Don José», le lanzó, «¿sigue siendo pecado desear a la mujer de tu prójimo?». No recuerdo la respuesta, pero sí que el compañero, cuyo nombre me reservo, fue expulsado del aula ipso facto.

Me encontré con el cura varios años después un día en la calle y tras acercarme a saludarle y conversar un rato muy afectuosamente con él, me dijo: «Bueno, Corcobado, y en la cuestión religiosa cómo andas? Mi respuesta, hoy, hubiera sido un poco menos dura: «Don José», le dije, «con las cosas que ustedes nos contaban cómo quiere que ande: más ateo que Voltaire». Creí que le daba un síncope.

Hoy he recordado con afecto a este buen hombre, que vivió en la modestia y cerca de los débiles.