
Pues muy bien, sé que el desempeño de tal función es un deber ciudadano y lo acepto gustoso (es un decir). Sin embargo, me llama la atención que se me indique que la inclusión en esa lista es consecuencia de un sorteo efectuado hace más de dos años, concretamente el 28 de septiembre de 2006. Que la justicia tiene un ritmo de funcionamiento incomprensible para el común de los mortales es una obviedad que nadie discutirá, pero que los sorteos de jurados se efectúen con más de dos años de antelación es algo que, a mi juicio, supera todo lo factible de ser supuesto utilizando la lógica y el sentido común.
